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Puente río grande

 

Del Libro Almanaque Escuela Para Todos 2006


 

 

Hace unos 150 años los caminos de nuestras tierras eran angostos callejones de tierra para pasar a pie, a caballo o en carreta.

En algunos países de Europa y en Estados Unidos ya se comenzaban a construir los primeros ferrocarriles. En aquel tiempo los ferrocarriles se veían como una ruta hacia un mundo de progreso. Esas ilusiones también llegaron a estas tierras y nuestros abuelos empezaron a soñar que con ferrocarriles podríamos llegar a vivir en un mundo más moderno.

Ferrocarril al Atlántico propiedad de la empresa Northern Railway.

Pensaron que se podían tender líneas de ferrocarril entre las montañas y los charrales para que los trenes llegaran hasta las principales ciudades. Pero muchos creyeron que construir una línea de ferrocarril era una obra muy grande, difícil y de un costo económico muy alto para el país. Había que traer los pesados rieles en barco desde Europa o de Estados Unidos. Luego se tendría que abrir un camino a pico y pala, cortar la madera con hacha y rajarla a mano para hacer los durmientes.

Se pensó entonces que era más fácil que una empresa extranjera se encargara de todos esos trabajos. Y fue así como se construyeron los primeros ferrocarriles en nuestros países.

En Costa Rica se habían hecho varios intentos para construir un ferrocarril que llegara desde la costa Atlántica hasta la capital. Pero en 1884 el gobierno de la república firmó un contrato con una empresa privada extranjera para que lo terminara. Esta empresa, llamada Northern Railway Company, se comprometía a terminar la construcción, pero sería la “dueña” del ferrocarril por 99 años. El ferrocarril se terminó de construir y en diciembre de 1890 un tren hizo su primer viaje desde Limón hasta San José.

Trabajadores costarricenses en la construcción del ferrocarril al Pacífico.

Al principio todo parecía bien. Pero la empresa empezó a cobrar altas tarifas por el traslado de pasajeros y por transportar la carga. La única vía moderna de transporte que había estaba en manos de una empresa que no pertenecía al país. Fue entonces cuando el gobierno sintió lo que esto significaba para los habitantes del país.

Ante esta situación a finales del año 1897 el gobierno de Costa Rica se animó y empezó con la construcción de otro ferrocarril. Se pensó que era conveniente tener también una salida al Océano Pacífico pero que ésta fuera propia del Estado costarricense. Sobre todo, serviría para las exportaciones del café, pero además sería de gran beneficio para el comercio entre los pueblos de la zona del Pacífico.

Venciendo grandes problemas económicos, se logró construir la línea desde San José hasta las márgenes del Río Grande en Atenas. Una de las cosas más difíciles era construir un puente sobre el Río Grande. Allí el río pasa por un cañón de unos cien metros de profundidad y unos doscientos metros de ancho. La única forma de pasar la línea del ferrocarril era construyendo un puente.

El gobierno junto con los ingenieros del país, sabían que podrían construirlo. Pidieron consejos a ingenieros expertos en puentes de los Estados Unidos y en el año 1901 empezaron con la gran obra.

La capital y la zona del Pacífico se unieron. Un tren atravesando el puente hizo realidad ese sueño.

Los ingenieros hicieron los planos y se contrató a la empresa Milliken Bros de Nueva York para que hiciera las piezas. Se necesitaron 932 toneladas de acero para hacer todas las piezas del puente y éstas fueron traídas desde Estados Unidos en tres barcos de vapor. Cuando los barcos llegaron a Puerto Limón, la carga fue trasladada por la línea del tren hasta llegar al cañón del río.

Las bases del puente de ambos lados del río fueron construidas en piedra. Luego sobre esas bases se fueron atornillando una a una las piezas. Así se fue levantando el puente desde ambos lados del cañón del río hasta llegar a unirse en el centro.

En ese tiempo no se disponía de tractores, ni de grandes grúas ni de otras máquinas que ayudaran a los hombres. Para pasar las piezas al otro lado del río hubo que tender un cable cruzando el cañón del río. Todas las piezas venían ordenadas y cortadas a la medida. Las que había que pasar al otro lado del río, estaban pintadas de color rojo para que no se confundieran con las que no había que pasar, que eran de color blanco.

Se tenía miedo que cuando se llegaran a unir en el centro las dos partes del puente hubiera alguna falla. Por eso, esas últimas piezas del centro del puente no las hicieron hasta que se supiera el tamaño exacto. Sin embargo, cuando tan sólo faltaba el centro del puente, se vio que no había ningún error en las medidas. Entonces se mandó un telegrama a Estados Unidos pidiéndole a la fábrica que hiciera las piezas del centro del puente tal como lo indicaban los planos.

Fotografía de la estación Río Grande. En algunas estaciones del tren se formaron mercados y los campesinos llegaban desde lejos a vender sus productos.

Así, después de varios meses de trabajo, a principios del año 1902 se inauguró el puente, que en aquel tiempo era el más alto de toda América. Mide 219 metros de largo y tiene una altura de 105 metros.

Años después, cuando se logró terminar la construcción del ferrocarril al Pacífico, los costarricenses tuvieron su propio ferrocarril y el costo del pasaje y del transporte de carga fueron mucho más baratos.

Esto significó un gran paso de aquel mundo de angostos caminos a uno más moderno. El tren fue el gran medio de transporte que cambió la vida de los pueblos. Fue el comienzo de una era de máquinas que nos condujo al mundo actual. Pero además, la construcción del ferrocarril al Pacífico en Costa Rica, fue un ejemplo de un gobierno que quiso trabajar para su pueblo sin ataduras extranjeras y que lo logró.


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