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Escuela Para Todos

Escuela Para Todos nació con el fin de brindar explicaciones sencillas a las preguntas que pudieran tener aquellas personas que, por distintos motivos, no pudieron completar su educación formal. La experiencia del Dr. Thun y de su esposa Doña Manuela con los campesinos centroamericanos les hizo darse cuenta de que ellos tienen grandes interrogantes sobre el mundo, los astros, la historia y la cultura en general, y lo que requerían era encontrar una respuesta en un lenguaje que pudieran comprender.

A diferencia de la escuela formal, donde el profesor prepara la clase y el estudiante la recibe pasivamente, en el sistema Escuela Para Todos, se pretendía que el interesado planteara el tema de su interés y el encargado de responderle pudiera satisfacerlo con una respuesta clara en lenguaje sencillo. Para lograr ese objetivo, en 1964 empezó a transmitirse el programa de radio de preguntas y respuestas. Pronto empezaron a llegar cartas de todos los países centroamericanos.

Siempre con el fin de brindar información en un lenguaje sencillo, se dieron cuenta de la necesidad de ofrecer, además del programa de radio, material de lectura. En los años sesenta había intensas campañas de alfabetización, pero una vez que los campesinos aprendían a leer no tenían mucho qué leer, puesto que hasta las noticias de los periódicos estaban escritas en un estilo que les resultaba difícil de comprender y se referían a temas que requerían conocer cierta información previa.

En 1966 se publica el primer Libro Almanaque Escuela para Todos, que se ha venido publicando ininterrumpidamente desde entonces. La distribución del Libro Almanaque llega a todos los países de Centroamérica y tiene un tiraje en promedio de unos 300 mil ejemplares por edición.

Valores y Principios

En nuestro trabajo nos guiamos por los siguientes principios: El ser humano trasciende esta vida; es un fin en sí mismo. Tiene una razón de existir. Nace con su dignidad que es indestructible, sea cual sea su condición moral, física, racial, religiosa, política o económica.

La Fundación se orientará siempre a la búsqueda del diálogo, ante todo con que aquellos que han tenido pocos recursos informativos.

Nuestros fundadores:

Centroamérica tuvo la dicha de contar con la presencia, el trabajo y el cariño de un gran hombre: El Dr. Roderich Thun. Su nombre no es muy conocido debido a su propia modestia y discreción. Este filántropo, austriaco de nacimiento y centroamericano por vocación y destino, dedicó su talento y su energía al servicio de los demás y, en su opinión, el servicio, para que sea auténtico, debe ser, más que discreto, anónimo, debido a que lo que se busca es el bienestar de quienes lo reciben y no el reconocimiento de quien lo brinda.

Diversas instituciones tales como el Instituto Centroamericano de Extensión de la Cultura, las Aldeas SOS en Centroamérica, El Hogar Luz y la Fundación Escuela para Todos tienen en común el haber nacido de su iniciativa, su trabajo, su dedicación y su inspiración.

El Dr. Roderich Thun Stotzingen nació en Innsbruck, Austria, el 30 de enero de 1908. Creció en un hogar católico que estimulaba tanto el desarrollo personal de cada uno de sus miembros como la vida familiar en conjunto. Fue el mayor de cinco hermanos: Roderich, Otmar, Joseph, Rosario y Matteo. Desde pequeño dio muestras de una personalidad observadora y reflexiva. Muy aficionado al contacto con la naturaleza, emprendía largas caminatas por el bosque y desde temprana edad se convirtió en un estudioso de la vida silvestre, particularmente de las aves. Su facilidad por la escritura se manifestó también desde edad temprana, al punto de que sin haber entrado aún a la universidad ya había publicado artículos en revistas especializadas en la observación de aves. Para ayudar al sostenimiento de su familia, trabajó en diversos oficios, fue operario en un aserradero, pegó carteles y laboró como redactor en la prensa al mismo tiempo que estudiaba Derecho por las noches. Presenciar la Segunda Guerra Mundial y ser testigo de la destrucción y el sufrimiento de Europa durante el conflicto, significó, además de un periodo doloroso, un motivo de reflexión para su espíritu altruista y filantrópico. Además del dolor general por la muerte y el sufrimiento de tantas personas durante los años de guerra, la tragedia lo tocó personalmente con la muerte del menor de sus hermanos. El hecho de que el único miembro de su familia que murió durante la guerra haya sido precisamente el menor de la casa, lo estremeció toda su vida. Después de la guerra, el Dr. Thun, estableció una fábrica de juguetes artesanales y educativos que tuvieron gran aceptación. También publicó libros de cuentos infantiles y llegó a ser galardonado con un premio literario. En su opinión, la educación, la cultura y los valores morales eran las llaves que abrirían las puertas de un futuro feliz para la humanidad, tanto en prosperidad como en armonía.

En 1955, contrajo matrimonio con una costarricense y poco después el matrimonio decidió establecer su hogar en Costa Rica. Dedicados a la producción agrícola, el Dr. Thun y su esposa lograron establecer una relación de confianza y amistad tanto con los trabajadores de su finca como con los vecinos que vivían cerca, quienes eran campesinos. Aprovechando que el Dr. Thun era un hombre culto e instruido a quien, además, le habían tomado confianza, aquellas personas con frecuencia le hacían preguntas sobre diversos temas. El Dr. Thun les explicaba las respuestas en un lenguaje que fuera comprensible para ellos y, cuando le preguntaban por algún tema que él no dominaba, se encargaba de buscar la información y hacérsela comprensible.

De esta experiencia, el Doctor obtuvo dos grandes enseñanzas. Primero, que contra lo que se piensa, los campesinos no solo viven preocupados por los asuntos que los afectan directamente, sino que albergan grandes deseos de saber más sobre la historia, la ciencia y la cultura en general. Su mayor problema era encontrar una respuesta que pudieran comprender. La enseñanza número dos, es que la escuela con frecuencia peca de actuar en una sola dirección. El maestro escoge los temas y prepara la clase y los alumnos deben recibir lo que el maestro esté dispuesto a darle. Con estas enseñanzas, el Dr. Thun reflexionó y llegó a la conclusión de que sería importante que las personas que tienen preguntas encuentren quién se las responda y se las explique. Así mismo, ideó un nuevo tipo de escuela donde los temas no los decidiera el que enseña, sino el que aprende.

ICECU y el Programa de Radio

En 1963, por iniciativa del Dr. Roderich Thun se funda el Instituto Centroamericano de Extensión de la Cultura, institución de Derecho Público que originalmente fue financiado con aportes de los gobiernos centroamericanos y de las universidades populares de Alemania. En la actualidad el ICECU depende del presupuesto de la República de Costa Rica y de las donaciones de sus oyentes. Las primeras actividades del ICECU consistieron en producir afiches informativos y organizar giras de conferencias. En 1964 aparece el programa radial Escuela para Todos, en que se respondían las preguntas que los habitantes de zonas rurales hacían llegar a la Institución. El Dr. Thun se mostró sorprendido por la cantidad de preguntas que llegaron desde el primer momento en que se ofreció la posibilidad de contestarlas. A lo largo de sus más de cuarenta y cinco años de existencia, el ICECU ha recibido más de medio millón de cartas, procedentes de todo Centroamérica. Algunas preguntas son escogidas para el programa de radio, pero desde entonces todas se contestan por carta.

Libro Almanaque Escuela para Todos

En los años sesenta se desarrollaron intensas campañas de alfabetización en Centro América. El Dr. Thun, satisfecho con la reducción del analfabetismo en la región, señaló sin embargo la falta de material de lectura. Se le estaba enseñando a las personas a leer, pero no había material de lectura apropiado a su disposición. El lenguaje y redacción de un periódico, por ejemplo, puede estar muy lejos de la comprensión de muchas personas. Decidió entonces elaborar una publicación de comprensión accesible a cualquier persona que supiera leer, así fuera de forma rudimentaria. El costo de la publicación fue desde el inicio, y continúa siendo hoy, accesible hasta para las personas de escasos recursos y, respetando el principio de que el tema lo deben escoger los destinatarios, los temas que se incluyen se seleccionan a partir de las cartas que se reciben.

El primer Libro Almanaque Escuela para Todos apareció en 1966 y continúa hasta la fecha apareciendo anualmente. En los últimos años, la edición, que circula en todo Centroamérica, ha alcanzado tirajes de más de cuatrocientos mil ejemplares.

Pocos años después de la muerte del Dr. Thun, en 1987, la elaboración del Libro Almanaque pasó a manos de la Fundación Escuela para Todos, institución privada cuyo objetivo es mantener vivo su legado y su filosofía de servicio desde el anonimato para satisfacer las ansias de conocimiento de los centroamericanos de toda condición.

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